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Retro

Retomando el concepto de Blog Didion que Repa comentaba no hace demasiado, y en pleno proceso de recopilación y acomode de todo lo mío que ande suelto (deudas, ropa, amigos perdidos, promesas incumplidas) me encontré con uno de esos documentos de word de versiones viejas que apaciguaban mis incipientes ganas de escribir para desahogo. Esto es de cuatro años y medio atrás, épocas de internet dial-up, no blog, cambios laborales, y los primeros indicios de recuperación tras el primer gran desengaño amoroso que me dejó inútil algunos meses. Me llamó la atención por eso, porque nombro a mucha gente y ya no lo nombro a él. Eso es lo que pasa cuando se acelera la cicatriz: uno queda un poco desorientado y sin saber del todo bien adónde apuntar... aunque ahora que releo, de la prosa (bastante chota) chorreaban todavía unas cuantas gotas de sangre, o ácido clorhídrico, no sé muy bien lo qué. ---------- 2003 De hace un tiempo a esta parte, en los ratos libres que me dejaba el trabajo, me ataca...

Teoría de Charlie

Charlie, un amigo que voy aprendiendo a querer a la distancia me decía que Yo separo la vida en momentos de disfrute y momentos de construcción, y hay etapas cíclicas necesarias entre uno y otro que hacen que todo sea más divertido. Estoy estudiando el período del ciclo y hoy creo que lo mejor es un ciclo de un año y medio, pero sigue en estudio, digamos que solo tengo confirmada la desestimación de la hipótesis de una vida joven de construcción para una jubilación de disfrute. Ese puntapié inicial me disparó una serie de pensamientos que derivaron en desacomodar esa especie de paz interna que hacía que la fiaca le ganara al blogger... y me llamé, como hago de vez en cuando, a mini reflexión. No saqué mucho en claro, pero se cayeron un par de cosas por au propio peso. Evidentemente mi blog reflejó algún tipo de ciclo, un ciclo de gestación humana por duración. Arranqué escribiendo nueve meses al hilo con cierta regularidad, y de golpe pluf! parí espontáneamente un parate de dos meses, ...

Racconto B.

Partamos de la base de que toda relación como hecho en sí, único y abarcable, es una mentira absoluta (Siempre viene bien romper con algún mito antes de contar una idea). Existe, como en el triángulo peirciano, una cadena semiológica que genera infinitud de puntos de vista tanto o más certeros y reales que el rótulo que suele ponerse; cosas que están en lugar de otras para ser interpretadas una y otra y otra vez. Por ejemplo, a mis veinte recién cumplidos yo estaba seguro de estar por primera vez enamorado de alguien de mi mismo sexo, B., y también estaba igual de seguro de que B., aunque se hiciese el duro, en realidad tenía algo especial para conmigo. En mi conjunto de percepciones atormentadas por exceso de testosterona mal aprovechada, yo no era solamente para él el pibe straight del grupo de putos y tortas amigos que se había agarrado en el novedoso túnel del megaboliche AMK por diversión alguna vez aislada. No, B. no sólo no estaba enamorado de su novio (igual de lindo, igual de ...

Don Quijote y Yo

Imagen
Mi viejo, Eduardo, es el tipo de persona que hace planteos tales como: “Si tomamos por cierto el enunciado que dice que cuando una tostada se te cae al suelo siempre lo hace con la manteca para abajo, y también el que dice que los gatos siempre caen parados… habría que experimentar entonces qué ocurre si uno unta el lomo de un gato con manteca.” Es decir, un tipo de persona muy particular. Habla cuatro idiomas y nunca viajó más lejos que a Brasil. Estudió toda su vida y lo sigue haciendo, es Profesor universitario de Historia, casi abogado (le faltaban dos materias y se arrepintió), es Licenciado en Relaciones Públicas, poeta con dos libros escritos y sin embargo trabaja de visitador médico. “Es un trabajo que te permite estar en la calle todo el tiempo” su explicación. Y no me extrañaría que si se quedara sin laburo, se hiciera tachero. La libertad para él es un bien que atesora como ningún otro, especialmente porque nunca logró atesorar ningún otro bien más que ese, afectos y sapienc...

Alcoholes I

Vodka Al margen de su origen outsider, de altamar y soviets, todavía es la bebida estrella desde hace unos años. No tan perfumado como el gin, no tan dulce como el ron, el vodka combina una graduación alcohólica importante con un sabor aterciopelado a la garganta, que encaja inmediatamente con jugos de fruta, energizantes, otros alcoholes e incluso vegetales y picantes. El mejor beneficio de beber vodka con respecto a otras bebidas es que no deja ese tufillo a alcohol que delata al bebedor en eventos sociales. el Vodka fue luego bautizado por tal motivo como “la bebida de los galanes”, aunque claro está, no evade las pruebas de alcoholemia. Un último descubrimiento le atribuye también eliminar por completo el aliento a ajo. Yo la verdad, no lo sé. Nunca como ajo si voy a salir luego. Maridaje Se le llama maridaje al arte de la combinación del vino con la comida, y si bien se han escrito tratados y libros enteros a tal respecto, hay tantas opiniones como sommeliers en el mundo. O mejor ...

De Vuelta.

Seh, otra vez me colgué, atropellado un poco por unas semanas de laburo tupido y muy social, mechadas con entrenamiento en TKD de combate fuerte (estoy lleno de moretones y dolorido mallll), ocio poco sano y por otro lado bastante fiaca al teclado. Es que después del perro y el paseador tuve que hacerme cargo de lo que escribo y forzosamente establecer una redistribución de las energías y los tiempos, en la cual el pobre "sí dos por favor" quedó relegado del top ten de actividades. Pero hoy al almuerzo, - mínimo almuerzo de 20 minutos que para despejar aprovecho y me despego, me meto solo en bistrocito elegante y sumerjo la vista, el intelecto y prácticamente el cuerpo en uno de los cuatro libros que trato de seguir siempre a la vez- me topé con un texto que leí hace tiempo y se me disparó entre ceja y ceja como un dardo . Procedo a transcribir, para volver luego con bríos renovados. Diez razones para escribir Roland Barthes Corriere Della Sera 1969 No siendo escribir una act...

Está muy bien tratar de vivir de acuerdo con uno mismo.

Está muy bien. Pero no es ni tan fácil ni tan automático. La gente está unida a sus ideales o principios morales propios como quien pasea un perro dócil. Ahí uno ve que van juntos y con cierta armonía, pero nunca sabe a ciencia cierta quien marca el camino, si el perro o el paseador. Ante la crisis de autoridad fruto de la post modernidad tardía (La iglesia apesta, el gobierno es chorro, la policía mata, nadie me representa, nadie piensa como yo, no soy nada pero soy único aunque igual a todos. Y no sé qué carajo significa) fuimos muchos los que compramos el perro, adhiriendo de hecho a aquellos pensadores que encontraron validez en éticas y morales individuales, esas que conviven ufanamente sólo por el hecho de respetar la máxima capitalista de “mis derechos terminan donde comienzan los de los demás”. Y a primera vista parece algo bastante lógico y armonioso, una ciudad soleada donde cada uno pasea feliz con su bicho/ cúmulo de valores, luciendo el coso más o menos y diciendo o no lo ...