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La complainte de la Butte

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(Voilà qu'il flotte La lune se trotte La princesse aussi) Hoy dormí yo solo a mi sobrina de dos años en casa de mi vieja, cantándole en un francés en parte recordado, en parte sanateado esta canción que me gusta tanto. La coescribió Jean Renoir para su película del 55, French Cancan, y la cantó en lipsync Cora Vaucaire sobre la actuación de Anna Amendola, una actriz tana que no hizo grandes cosas después de ese papel.   Azul se quedó mirándome mientras le cantaba, y los ojos se le fueron cerrando solos. Para cuando terminé la tercera estrofa ya estaba dormida profundamente. Esta también fue la canción que me hizo detener, años atrás, en Rufus Wainwright y descubrirlo, un canadiense que se apropió de lo que ya era un ícono de la chanson parisina sin deformarla, llevándola en una versión natural, dulce y a la vez nada empalagosa a la ya muy edulcorada Moulin Rouge! de Luhrmann. Hoy Rufus es mi cantante favorito por lejos, y hasta pude hacerle un videoclip. Seguí tarareando s...

Personajes II/ Dustin Luke

Todo en y alrededor de DUSTIN LUKE me desagrada y repele tanto en lo conceptual, como me atrae, de un modo algo retorcido y extraño: es difícil de traducir a palabras, pero sería algo así como si me dieran ganas de disciplinarlo de un modo nada amable, y pasándome por lejos de los cánones del género. Sin safeword ni contemplaciones y probablemente con secuelas no corregibles.  Por lo tanto he decidido que me mantendré alejado de sus publicaciones (y de su persona). Es por el bien de ambos.

El rifle que mata una costumbre

A pesar de los denodados e involuntarios intentos de CANAL 13 para que yo eche por tierra la costumbre incorregible, casi un vicio del que no podía recuperarme, de mirar sus programas de noticias nocturnos regularmente... lo han logrado recientemente de un tirón -casi como una extracción molar abrupta o una depilación con cera de entrecejo- a través de la decisión de incluir en ellos al  según mi criterio insoportable, y para mi sistema digestivo revulsivo presentador "RIFLE" VARELA. Todo en él me repele y aleja: un compendio exacto de lo que considero son todos y cada uno de los rasgos distintivos negativos del porteño heterosexual promedio (al que habitualmente aprendo a querer por sus características positivas, que en este espécimen parecen no existir en lo absoluto). Su voz (tono, volumen, cadencia, acento, y contenido), su imagen (sus decisiones estéticas natas y adquiridas). Su sentido del "humor". Su risa. Su forma de relacionarse con sus pares. En fin....

Deshojando

No pensaba pronunciarme en serio sobre todo esto, pero no puedo evitar que mis entrañas regurgiten letras: Querida Margarita, yo que soñaba con un batacazo tuyo (un 6%)? y no metimos ni un 3%. Y eso que fuiste la única en hilar pensamiento en forma gramaticalmente entendible! Por qué una propuesta similar a una social democracia discreta y desapasionada no despierta adeptos? Por qué somos TAN como somos? Ahora a optar entre mecanismos rancios de hacer política y seguir cuajando quesitos llenos de hongos o... entre quienes agarran a esos mecanismos rancios les cambian el envase, le ponen una SANS SERIF, un par de colores plenos y la venden como nueva. Y más cara, y para menos. Alternancia real? Continuidad posible? Me gustaría encontrar sosiego y saber qué hacer, y hacerlo con convicción. Ni en blanco, ni el manco, ni el corto. Soy el target a apuntar? SHOOT ME.

Armando Presidente

Quiero un gobierno de centro izquierda sin corruptela ni patoterismo. Preferiría una mujer como presidente, y de clase media o media alta buena onda. Digo, cómoda, holgada, pero sin millones acumulados en ningún lado. No se dedicó a eso, ni le interesa. Firme y ejecutiva, pero conciliadora. Y que sea de Racing, y con experiencia previa en gestión cultural y empresarial, y que le guste el cine. Mucho. De unos cincuenta y algo, sesenta años. No tengo muy claro si en los setentas andaba por acá y fuera de la política, o era monto, o exiliada. No sé muy bien. Y que llegue al gobierno con un 51% de aprobación, y que al año de gestión esté en un 70%. Y al otro en un 84 %. Que las mafias le tengan miedo y se dediquen a otra cosa, y que los sindicatos la respeten. Y que los grandes grupos económicos la miren con cierto recelo por sus políticas económicas poco liberales, pero que no puedan decir nada en contra porque las cosas funcionan. Y ya que estamos, que sea budista, pero no fanática, para...

Buenos Aires en enero

Buenos Aires en enero se clava una siesta, y estar dando vueltas recién llegado de viaje, empezando actividad mientras esto ocurre te pone en contacto con la ciudad de un modo bastante amable. Es una sensación similar a cuando te despertás un domingo en la casa de alguien que te gusta mucho y conocés bien, y mientras remolonea y sigue durmiendo vos te vas levantando, te pegás una ducha, ponés música brasilera bajito mientras cocinás algo y pasás de vez en cuando a apoyarlo y le soplás detrás de la oreja un poco, mientras sigue en la cama. Tá güeno esto de enero en Buenos Aires, y calor, después de la nieve.

jueves

Bill ya estaba un poco borracho. Parker también, sentado en el respaldo de uno de los sillones capitoneados hablando con tres chicas a la vez. Andy aplaudía el segundo tema de los tipos esos vestidos de Elvis con cuernos de vaca, una versión bizarra de Final Countdown de Europe que decía algo así como "soy torero y putero", y los gatos finos -impecables- que acompañaban a los franceses gordos de la otra mesa les hacían los coros. Todo muy correcto en lo formal e incorrecto en lo político: mi trago y su precio, los colores de la ropa de la gente, el aroma Faena que a pesar de estar permitido fumar se percibía intacto al fondo, como un retrogusto con función de recordatorio de dónde estábamos (siempre me divirtió el concepto de "fragancia exclusiva" para un desodorante de ambientes). Jueves pasadas las doce eran. Y ahí fue que Gonzalo me presentó a su amigo Lautaro, primo de Martín, el que estudia afuera. Ojos claros, veintivarios de afteroffice, rulo controlado con...