No sé cuantas,
pero pocas. Todo se construye desde la más ínfima de todas: realmente muy pocas posibilidades de que yo quede colgado un sábado de noche sin tener la menor idea de qué hacer ni con quién. Soy de los que se recargan de compromisos y saltan de un rincón de la ciudad a otro, armando itinerarios y tramados de gente para poder salir y hacer todo sin perderse nada. Este sábado de Bue al que no quería ir, con novio filmando de noche y bastante cansancio, me instalé solo en la barra del bar nuevo de unas amigas - Casa Brandon - en plan parroquiano y absolutamente falto de iniciativa. A lo que pasara. Este bar tiene toda la estructura y base necesaria para convertirse en un punto fuerte de encuentro, pero como va por sus primeros pasos y no está en una calle de gran circulación, su público todavía se limita a algunos entendidos y a la gente que cae para los eventos en particular. Mucha tortita linda, además de algunos estudiantes FADU característicos del lugar. Y yo sentado en la barra, tomando...