Entradas

La noche de anoche

Anoche lloré en una sala de cine. 
Y no me refiero a un llantito silencioso, o a esas reverberancias en los lacrimales que ocurren cuando en medio de un relato uno roza sorpresivamente la empatía profunda por un microsegundo y, como quien hace destellar una lamparita al acercar el cable de cobre de un polo a una pila cerrando un circuito, se suelta una gota concreta: estoy hablando de haber sollozado, casi ininterrumpidamente, durante dos horas y cuarto. Con hipo y con mocos, reprimiendo el volumen, haciendo ejercicios para poder seguir respirando. Fue un llanto desconsolado, que me brotaba geiser de a borbotones como un vómito y no podía frenar de ninguna forma. Matías, al lado, a quien apenas me animaba a mirar, mantenía la vista fija en la pantalla de la sala 7 del Abasto de lunes segunda noche, donde compartíamos el espacio sólo con otras tres personas que afortunadamente estaban ubicadas unas cuantas filas más arriba y a quienes espero no haber molestado demasiado.

Fuimos a ver …

Que no nos binaricen. Somos más complejos.

Sí, otro post político: escribir en las redes es una de las formas que el sistema nos da y nos permite llegar a quienes nos conocen y quieren leernos, así que -para mí al menos- no es menor. Además de usarlas para jugar a seducir torpe, para mostrar orgulloso momentos que vivo, compartir giladas que me causan gracia, o contar eventos y noticias de mi vida laboral me importa que sepan qué pienso. Hoy más que otras veces sensibilizado y movido por la realidad argenta, comparto un pensamiento simple que para algunos puede ser básico, infantil o banal. Para otros tibio y para otros, aburrido. Alguien estará de acuerdo: Resulta que tenemos un sistema, imperfecto y manipulado, pero nuestro y construido con sangre y laburo por muchas generaciones.
Resulta que mucha gente votó a quienes nos gobiernan hoy.
Y son nuestro gobierno legítimo.
Resulta que a través y por causa de este gobierno legítimo están pasando muchas cosas muy tremendas que hace mucho no pasaban y las vemos todos. Más o menos…

Forma y contenido

Privilegiar la forma sobre el contenido nos deja vacíos.
Yo cambié: tras años ponderando la eficiencia como el norte a seguir en la política y en la vida (que son lo mismo: todo lo que hacemos con otros, es política), hoy adulto entiendo que un relato potente, pero mal ejecutado y hasta con los peores vicios es diez, mil, un millón de veces mejor que la falta de un relato; porque detrás de esa ausencia, se esconde la arquitectura perversa que nos ordena funcionales a los peores intereses: esos que no se pueden decir en voz alta.

El diario del día

Hola Argentina, nueva semana. Sin interés en hacer un análisis exhaustivo, enumero en voz alta algunas consideraciones aisladas que creo que debería atender cualquier persona que vea escuche o lea los comunicados de los medios de grupo Clarín en el día de hoy, sobre esta marcha de la CGT. En el día de hoy, eh! No estoy haciendo un juicio de valor permanente sobre el multimedio. (Ese me lo reservo para no abrir demasiados frentes y para no alimentar con ácido retórico ajeno la úlcera que tengo en el alma.) 1. La cantidad de colectivos estacionados cerca de Plaza de Mayo en una marcha no es motivo para quitarle legitimidad a la misma. Cuando uno vive en Capital, no necesita que nadie lo lleve a reclamar, y cuando uno vive lejos, sí. Si no, podríamos llegar a suponer que es más válido el reclamo en Plaza de Mayo de un porteño que de un bonaerense, y no creo que sea un mensaje positivo a apoyar. 2. Que el ministro Triaca diga que esta marcha tiene tufillo político, y eso sea puesto en la…

Doddy

Imagen
Es bastante loco cuando finalmente llega esa muerte que uno sabe podría llegar en cualquier momento. Mi abuela Doddy, se murió ayer domingo al mediodía, en el geriátrico donde vivía, a los 94 o algo así. No lo sé bien, porque siempre ella generó una controversia alrededor de su fecha exacta de aparición en el mundo, incluyendo según cuenta la mitología familiar, alguna alteración de partida de nacimiento. Doddy, nacida Haydeé Casas fue una mina que siempre supo como llamar la atención. Y también fue alguien que nunca hizo lo que se esperaba de ella. Una bomba de piel aceitunada, ojos y cabello negro, la menor de las tres hijas de Don Sandalio Florencio Casas, un desafortunado ex terrateniente jugador que en su segundo matrimonio le tocó ser de clase media, y que bautizó informalmente a su hija menor como la tal Doddy de una novela. Mi abuela conoció a mi abuelo Félix "Falucho" Ingercher de adolescente ("Nos encontramos en una farmacia: él fue a sacarse un dolor de cabe…

Agarrate

En el 2017 parece que la agenda incluye militancia activa y constante. Si hay algo que nos están enseñando es que todo aquello que no reaseguremos, van a probar cuánto realmente lo queremos. Onda, -Che, ese abrigo en el banco de al lado es tuyo? Ahhh.... perdón! Y esa mochila que tenés colgada? Ok, ok, si no me decías nada creía que no era de nadie y que me la podía llevar... y el pelo que tenés pegado a la cabeza? Digo, porque estaba justo con unas tijeras y... y el brazo? No sé, como hace mucho que no lo movés...
y así. 


Garúa y la lluvia

Mi perra Garúa aprendió que los días de lluvia, antes de subir por las escaleras de mármol de casa, tiene que limpiarse en el felpudo de entrada. Se lo recuerdo diciéndole "patita patita", e inmediatamente lo hace con la delicadeza y parsimonia de una cortesana austríaca de quince años en su debut en sociedad, sin dejar de mirarme a los ojos en ningún momento. 

Una vez que asiento con mi cabeza, se da vuelta, sube grácil, y dos escalones más tarde me regala una última mirada cortés por encima de su hombro.