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Agarrate

En el 2017 parece que la agenda incluye militancia activa y constante. Si hay algo que nos están enseñando es que todo aquello que no reaseguremos, van a probar cuánto realmente lo queremos. Onda, -Che, ese abrigo en el banco de al lado es tuyo? Ahhh.... perdón! Y esa mochila que tenés colgada? Ok, ok, si no me decías nada creía que no era de nadie y que me la podía llevar... y el pelo que tenés pegado a la cabeza? Digo, porque estaba justo con unas tijeras y... y el brazo? No sé, como hace mucho que no lo movés...
y así. 


Garúa y la lluvia

Mi perra Garúa aprendió que los días de lluvia, antes de subir por las escaleras de mármol de casa, tiene que limpiarse en el felpudo de entrada. Se lo recuerdo diciéndole "patita patita", e inmediatamente lo hace con la delicadeza y parsimonia de una cortesana austríaca de quince años en su debut en sociedad, sin dejar de mirarme a los ojos en ningún momento. 

Una vez que asiento con mi cabeza, se da vuelta, sube grácil, y dos escalones más tarde me regala una última mirada cortés por encima de su hombro.

Berlín

Cada vez que me voy de Berlín en lo único que pienso es en cómo arreglármelas para volver lo más pronto posible. Amo fuerte su arquitectura prolija y pensada, el humor de su gente, el deshumor de su gente. Su impaciencia que mueve, su paciencia que ordena. Mis amigos acá! Que son cada vez más y cada vez más queridos. La posibilidad de que cada deseo tenga un lugar específico para ser satisfecho todo el tiempo. Su accesibilidad a todos, socialista como pocos espacios en el mejor sentido. Su historia funesta y su historia heroica: siempre presentes. Su alemanidad noble, distante y exacta, fría pero tierna. Su multiculturalidad, diversidad y tolerancia. Sus protocolos. Su puntualidad. Sus contradicciones. Sus formas aparatas a cara de perro y falta de hipocresía. Su Berghain. Puedo con su frío intenso y oscuridad. Puedo con sus 9 meses de invierno. Puedo con su montón de reglas a acatar que hacen que no siempre puedas hacer lo que quieras. Fuera de mi hogar, y dentro de lo que conozco, …

ALDI

En el supermercado de bajo costo ALDI en Bonn, Alemania, la gente cuando llega a la caja CORRE para pasar los elementos por la cinta transportadora y pagar. Corre. Posta, el objetivo es no detener nunca el avance de la cinta que mantiene el ritmo de pago y permite que todos los que están en la cola puedan terminar rápido con el trámite. Los que vienen de a dos y esperaban charlando cuando llega el momento de pasar frente a la cajera, dejan de conversar a lo preparadoslistosYA, se dividen y en una especie de peripecia preensayada coordinan sus movimientos con los de ella y logran en menos de un minuto pasar una cantidad de ítems tremenda, embolsar, sacar la tarjeta, pagar y correrse del punto de recepción. 
Eficientización de lo cotidiano, respeto por el de atrás, foco en el bien colectivo a lo hormiga, y un poco de demencia social, claro está. Ya me toca. Tengo miedo de que se me caiga algo o de no poder mantener la performance. Me deportarán?

Alquimia y pasión.

Así como para cocinar con amor es preciso pensar fríamente en la organización necesaria para llevar a cabo la alquimia de la cocina, pienso que la pasión que muchos amigos míos -súper letrados en ciencias sociales- defienden como ingrediente ineludible en la política de estado en la Argentina sobra, molesta y nos hace retroceder casilleros.

Yo considero que la pasión es necesaria, pero solamente en el foco de los objetivos que se desean llevar a cabo: aplicada en forma directa a la política es nefasta. Permite irracionalidades, "nosequés", "yeites" y "asuntos" meramente subjetivos.

La política debería ser fría, calculada, y diseñada para compartir transparentemente métodos más impersonales que nos dirijan a lugares que sí deberían haber sido diseñados con pasión, con amor, con alma: ahí sí cabe el "sentimiento inexplicable". Pero no en el ejercicio de una herramienta compleja y colectiva.

Metro de París

Los vagones del metro de París tienen en su sistema de anuncio al acercarse a las paradas una voz femenina muy cool que no solamente da aviso de la estación a la que se llega dos veces, sino que lo hace con diferente entonación: a diez segundos de llegar, lo hace en forma ligera, sugerente, interrogativa... como consultando al pasaje quién bajará ahí: "Bastille?". Al momento de detenerse, repite el nombre; pero en este caso con una afirmación sonriente: "Bastille!". O quizás... esta voz es muy insegura, y se pregunta a sí misma cada vez si está en lo correcto y realmente recuerda qué estación viene, para congratularse eternamente ante cada nuevo -pero infalible- acierto.

lunes gris

Casi todos tenemos algo para decir, independientemente de cuánto espacio ocupe el fútbol en nuestra vida o cuánto nos guste, por ósmosis, o empatía con los cuarenta millones de alrededor, algo nos pasa. Va lo mío: no sé si es por hincha de Rácing, por productor independiente, o por clase media de Almagro que el sufrir los procesos y llegar al final con lo justo y no siempre al resultado más esperado o deseado me resulta natural, o posible. Lo que no me resulta natural es esta puta idea de que o "sos número uno" o "nada importa". Qué onda, argentos, esto de titular tan naturalmente "FRACASO" a un segundo puesto? A SIETE segundos puestos! Comprendo que el oro tienta. Pero me quedo un millón de veces con un equipo funcional y perfectible, que pisa podios, liderado por un mago que hace jugadas colectivas, engrandece al espectáculo, le cede definiciones a los compañeros y pifia penales, porque es humano... antes que con robots engreídos, eficaces que manejen …