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Mostrando las entradas de 2017

Doddy

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Es bastante loco cuando finalmente llega esa muerte que uno sabe podría llegar en cualquier momento. Mi abuela Doddy, se murió ayer domingo al mediodía, en el geriátrico donde vivía, a los 94 o algo así. No lo sé bien, porque siempre ella generó una controversia alrededor de su fecha exacta de aparición en el mundo, incluyendo según cuenta la mitología familiar, alguna alteración de partida de nacimiento. Doddy, nacida Haydeé Casas fue una mina que siempre supo como llamar la atención. Y también fue alguien que nunca hizo lo que se esperaba de ella. Una bomba de piel aceitunada, ojos y cabello negro, la menor de las tres hijas de Don Sandalio Florencio Casas, un desafortunado ex terrateniente jugador que en su segundo matrimonio le tocó ser de clase media, y que bautizó informalmente a su hija menor como la tal Doddy de una novela. Mi abuela conoció a mi abuelo Félix "Falucho" Ingercher de adolescente ("Nos encontramos en una farmacia: él fue a sacarse un dolor de cabe…

Agarrate

En el 2017 parece que la agenda incluye militancia activa y constante. Si hay algo que nos están enseñando es que todo aquello que no reaseguremos, van a probar cuánto realmente lo queremos. Onda, -Che, ese abrigo en el banco de al lado es tuyo? Ahhh.... perdón! Y esa mochila que tenés colgada? Ok, ok, si no me decías nada creía que no era de nadie y que me la podía llevar... y el pelo que tenés pegado a la cabeza? Digo, porque estaba justo con unas tijeras y... y el brazo? No sé, como hace mucho que no lo movés...
y así. 


Garúa y la lluvia

Mi perra Garúa aprendió que los días de lluvia, antes de subir por las escaleras de mármol de casa, tiene que limpiarse en el felpudo de entrada. Se lo recuerdo diciéndole "patita patita", e inmediatamente lo hace con la delicadeza y parsimonia de una cortesana austríaca de quince años en su debut en sociedad, sin dejar de mirarme a los ojos en ningún momento. 

Una vez que asiento con mi cabeza, se da vuelta, sube grácil, y dos escalones más tarde me regala una última mirada cortés por encima de su hombro.

Berlín

Cada vez que me voy de Berlín en lo único que pienso es en cómo arreglármelas para volver lo más pronto posible. Amo fuerte su arquitectura prolija y pensada, el humor de su gente, el deshumor de su gente. Su impaciencia que mueve, su paciencia que ordena. Mis amigos acá! Que son cada vez más y cada vez más queridos. La posibilidad de que cada deseo tenga un lugar específico para ser satisfecho todo el tiempo. Su accesibilidad a todos, socialista como pocos espacios en el mejor sentido. Su historia funesta y su historia heroica: siempre presentes. Su alemanidad noble, distante y exacta, fría pero tierna. Su multiculturalidad, diversidad y tolerancia. Sus protocolos. Su puntualidad. Sus contradicciones. Sus formas aparatas a cara de perro y falta de hipocresía. Su Berghain. Puedo con su frío intenso y oscuridad. Puedo con sus 9 meses de invierno. Puedo con su montón de reglas a acatar que hacen que no siempre puedas hacer lo que quieras. Fuera de mi hogar, y dentro de lo que conozco, …

ALDI

En el supermercado de bajo costo ALDI en Bonn, Alemania, la gente cuando llega a la caja CORRE para pasar los elementos por la cinta transportadora y pagar. Corre. Posta, el objetivo es no detener nunca el avance de la cinta que mantiene el ritmo de pago y permite que todos los que están en la cola puedan terminar rápido con el trámite. Los que vienen de a dos y esperaban charlando cuando llega el momento de pasar frente a la cajera, dejan de conversar a lo preparadoslistosYA, se dividen y en una especie de peripecia preensayada coordinan sus movimientos con los de ella y logran en menos de un minuto pasar una cantidad de ítems tremenda, embolsar, sacar la tarjeta, pagar y correrse del punto de recepción. 
Eficientización de lo cotidiano, respeto por el de atrás, foco en el bien colectivo a lo hormiga, y un poco de demencia social, claro está. Ya me toca. Tengo miedo de que se me caiga algo o de no poder mantener la performance. Me deportarán?