La complainte de la Butte

(Voilà qu'il flotte La lune se trotte La princesse aussi)

Hoy dormí yo solo a mi sobrina de dos años en casa de mi vieja, cantándole en un francés en parte recordado, en parte sanateado esta canción que me gusta tanto. La coescribió Jean Renoir para su película del 55, French Cancan, y la cantó en lipsync Cora Vaucaire sobre la actuación de Anna Amendola, una actriz tana que no hizo grandes cosas después de ese papel.  

Azul se quedó mirándome mientras le cantaba, y los ojos se le fueron cerrando solos. Para cuando terminé la tercera estrofa ya estaba dormida profundamente.

Esta también fue la canción que me hizo detener, años atrás, en Rufus Wainwright y descubrirlo, un canadiense que se apropió de lo que ya era un ícono de la chanson parisina sin deformarla, llevándola en una versión natural, dulce y a la vez nada empalagosa a la ya muy edulcorada Moulin Rouge! de Luhrmann. Hoy Rufus es mi cantante favorito por lejos, y hasta pude hacerle un videoclip.

Seguí tarareando suavecito el estribillo mientras abrí la puerta del dormitorio, y con mucho cuidado me agarré del dintel y comencé la difícil tarea de escalar con los brazos en dirección hacia abajo desde el techo donde me encontraba suspendido, hasta que pude volver a apoyar los pies en el suelo, y sentir que los principios de la gravedad se volvían a aplicar a mí. La tarea estaba completa, y era hora de ser humano de nuevo.




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